viernes, 31 de marzo de 2017

Microrrelato 108 La bailarina ratera


La bailarina ratera

Antonio García Velasco



Iba por la calle causando la admiración con sus pasos de danza. La acompañaba una música invisible que se hacía oír por los transeúntes. Se acercaba con sus cabriolas a cualquier persona y, sin que nadie se diera cuenta, le hurtaba la cartera del bolsillo o el monedero del bolso. Todos celebraban la melodía que envolvía la situación y la agilidad de sus pasos de bailarina. Nadie advertía la presteza de su mano apoderándose de lo ajeno. Cuando los robados advertían la falta, ya se encontraban lejos del lugar y no se explicaban lo ocurrido, en qué momento. Habían celebrado el encuentro feliz de aquel espectáculo callejero, lo habían gozado. No podían imaginar una preciosa bailarina ratera, no podían concebir que tanto arte como derrochaba aquella joven fuese la causa del desaguisado de un robo. Un buen día, un curioso estaba obnubilado por los brazos y piernas danzantes, pero sus rápidos reflejos detuvieron la mano que intentaba despojarlo de su dinero. La mujer renunció al botín y continuó danzando como si nada hubiese ocurrido.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Microrrelato 107 Un pánfilo transparente


Un pánfilo transparente

Antonio García Velasco



No era transparente porque fuera de vidrio o se creyera de cristal como el Licenciado Vidriera de Cervantes. Lo era por ingenuo y cándido en demasía y a todas horas. Le recomendaron que se metiera en política para aprender el arte del disimulo, la ocultación, el cinismo, el doble sentido... Hizo caso a la sugerencia y se afilió a un partido político. Preguntaba más de la cuenta, según los criterios del dirigente local: Por qué oponernos si es razonable lo que dicen en el partido gobernante; por qué no buscamos la colaboración constructiva en lugar de la confrontación por la confrontación; por qué decimos no cuando la disposición nos beneficia a todos... Se cansaron de preguntas y de darle o negarle respuestas. Le retiraron el carnet. Sigue de pánfilo transparente por el mundo y de la política sólo aprendió una cosa: la única opción aceptable es obedecer las directrices de la secretaría general.




Microrrelato 106 Orden del día


Orden del día

Antonio García Velasco



Como laica era tan minuciosa, perfeccionista y exigente que no permitía que se hablara de religión ni a propósito del arte de los Siglos de Oro. El profesor Ernesto Santos le preguntó si iba a exigirle el cambio de apellido para permanecer en el Colegio y si tenía que silbar, como se hace en TV para evitar que se oigan tacos, cuando tocara mencionar ciertos cuadros del Greco, Velázquez o Murillo, por poner ejemplos de grandes pintores. La profesora Ernestina de la Cruz preguntó si suprimía cualquier referencia o comentario a la literatura de los clásicos españoles, un Lope de Vega, un Quevedo... La directora, que pretendía una enseñanza que prescindiera totalmente de la instrucción religiosa, exclamó dando un puñetazo en la mesa de juntas: "¡Bien sabéis vosotros lo que tenéis que hacer! Aquí no se da religión y punto". "Pero... no podemos hablar de nuestra cultura sin ciertos conocimientos religiosos. Y no hablo de creencias". "He dicho que bien sabéis lo que tenéis que hacer. Pasamos al siguiente punto del orden del día".


lunes, 27 de marzo de 2017

Microrrelato 105 Trigo limpio


Trigo limpio

Antonio García Velasco



 



EN el momento de descubrirse el fraude del nuevo traje del rey, los sastres ya estaban muy lejos. Nunca fueron alcanzados. En el reino quedó la sensación de que todos tenían cosas que ocultar y ninguno, salvo los niños pequeños, era trigo limpio.


domingo, 26 de marzo de 2017

Microrrelato 104 Ráyidas repolludas


Ráyidas repolludas

Antonio García Velasco



Hablar de ráyidas repolludas es tanto como hablar de sílfides rechonchas o barrigudas. Pero, por alguna causa desconocida, las rayas capturadas en las redes de nuestra barcaza estaban todas hinchadas, contradiciendo su definición. Fue una pesca inútil, pues el veterinario rechazó nuestro pescado por encontrarse contaminado por elementos tóxicos y no ser apto para el consumo humano. "Se nos muere el mar", dijo el patrón. "Y con él moriremos todos", sentenció Moreno Sánchez. "Estamos haciendo el mundo a nuestra imagen y semejanza de seres torpes, ambiciosos y malvados". En casa se quedaron esperando las rayas para cocinarlas siguiendo 48 recetas distintas tomadas de Internet.

Presentación del libro FÁBULAS DE REENCARNACIÓN

El 28 de marzo, martes, a las 19:30, presento mi libro FÁBULAS DE REENCARNACIÓN (Ed. Libros ENCASA), Lugar el CAL (Centro Andaluz de las Letras), calle Álamos, 24, Málaga. Es un libro del que ha dicho F.H. Romero en su blog (http://publicitatusobras.blogspot.com.es/p/resenas.html)

"Reseña del libro Fábulas de reencarnación del autor Antonio García Velasco

Libro: Fábulas de reencarnación
Autor: Antonio García Velasco
Editorial: Libros en casa
ISBN: 978-84-943740-8-1


Tal y como nos indica el título, nos encontramos con un libro de fábulas escritas en verso. El autor nos muestra la posibilidad de reencarnación en cualquier tipo de animal, de forma divertida y con un toque irónico. Toda persona tiene cabida en sus poemas, desde amas de casa, hasta banqueros o políticos. Un libro que te hace reflexionar y sacar alguna que otra sonrisa.
Como valoración personal debo decir que pensé que no iba a gustarme pero, desde el primer poema, me enganchó. Es un libro breve que se lee en un momento, no se hace pesado y disfrutas de la lectura. Las comparaciones son de lo más ingeniosas y debo felicitar al autor por su genialidad. Me ha encantado y recomiendo su lectura sin ninguna duda.

Si queréis leerlo, y de verdad que os va a gustar, os dejo aquí el enlace para su compra.
..."
El cartel del anuncio:

Microrrelato 103 Cicatriz de guerra


Cicatriz de guerra

Antonio García Velasco



Se podría decir que era residual el pelo que le quedaba en la parte anterior de la cabeza. Le sugirieron que se pusiera un bisoñé, pero él prefirió seguir la moda de afeitarse el cuero cabelludo. Una cicatriz que le cruzaba el casco craneal quedó al descubierto y suscitó todo tipo de preguntas. Siempre respondía como en una nube de inmortalidad: "En una guerra entre señores feudales, un espadazo estuvo a punto de partirme en dos". Todos se lo tomaban a broma, hasta el estreno de la película "Castillos", donde había intervenido como uno de los extras muertos en combate.


sábado, 25 de marzo de 2017

Microrrelato 102 Intercambio de mensajes


Intercambio de mensajes

Antonio García Velasco





Una noche fría y húmeda, en la que la vida más grata es el sueño, recibió un mensaje de paz al que respondió con una larga misiva contra la hipocresía y el cinismo: el remitente era un fabricante de armas.


viernes, 24 de marzo de 2017

Microrrelato 101 El libro en grifas


El libro en grifas

Antonio García Velasco



Llegó a nosotros hablando de que, entre la documentación investigada, "había avistado un libro en grifas". Sus palabras nos llenaron de inquietud, pues, ni idea se tenía de lo que son grifas. También avistar nos pareció un verbo extraño en aquel contexto. Pero el investigador permanecía obnubilado por el descubrimiento: un tratado impreso en letra aldina (grifa), la inventada en la famosa imprenta renacentista de Aldo Manucio de Venecia. Sólo nos comunicó algunos detalles del asunto del libro, pero, por su actitud, llegamos a la conclusión de que sería revelador de misterios no siempre gratos a quienes conforman nuestro sistema político-social-religioso. Para nuestra sorpresa y desgracia, el libro ha desaparecido y el descubridor ha sido asesinado.


jueves, 23 de marzo de 2017

Microrrelato 100 El docto durmiente


El docto durmiente

Antonio García Velasco



Cuando comenzó a contar el cuento de El docto durmiente, todos comenzamos a imaginar una sátira contra los intelectuales de ahora que callan como dormidos mudos ante la injusticia, los abusos, los comestibles cargados de sustancias cancerígenas, la corrupción, la incultura y decadencia reinantes, los peldaños en los que se suben los políticos para no engrosar las listas del paro, cobrando, en vez de subsidios ridículos, magníficos sueldos y prebendas... Pero, no, ¡maldito sea!, haciendo un prodigioso alarde de imaginación, sólo nos contaba la historia de la bella durmiente, pero al revés: una princesa bellísima le dio un beso y el docto despertó para seguir sumido en el nuevo sueño del amor dulce.




miércoles, 22 de marzo de 2017

Microrrelato 99 El vigilante órfico


El vigilante órfico

Antonio García Velasco



El contador órfico llegó a la conclusión de que ellas fueron las oncenas checoslovacas que habían cruzado el umbral de aquella mansión. Llegaban siempre de dos en dos, entraban juntas y salían cada una por una puerta. ¿Quién las había llamado, quién las esperaba dentro? ¿Cuáles eran sus quehaceres en el interior? Si checas habían sido once parejas, las de otras nacionalidades eran ya de número perdido en la memoria. ¿La vigilancia órfica estaba relacionada con la pureza sexual de Orfeo? ¿Acaso querían conocer si el dueño de la mansión era digno de pertenecer al Orfismo? ¿Eran las mujeres tentaciones provocadas intencionadamente? Ellas, una vez que abandonaban la casa, desaparecían sin dejar huella. De las perseguidas se perdía su rastro siempre. Consiguieron, sin embargo, interceptar a Miluska Kres, que se limitó a decir: “Experiencia divina, imposible contar”.

martes, 21 de marzo de 2017

Microrrelato 98 El mílite carolingio


El mílite carolingio

Antonio García Velasco



Un soldado carolingio, héroe en cien batallas, recibió como premio un terreno, que contaba con una casa, un pozo con cigoñal y un conjunto de animales domésticos. Por medio de una alcahueta consiguió casarse con Adélie Bellerose. Desde el principio la consideró extremadamente hermosa para sus méritos y cicatrices de viejo milite. Pero aprovechó amorosamente la oportunidad de posesión de una bella mujer. No obstante, cada vez se acrecentaban más los celos: no permitió que ningún hombre traspasase la cerca de su terreno; no consintió que ella marchara sola al mercado de las aldeas próximas. La trataba como a dueña feudal. Mas ella se consumía en la tristeza. Un día apareció por la casa la alcahueta que propició aquella boda y la mujer aprovechó la ocasión para contarle sus cuitas y la causa de las mismas. La vieja puso remedio a la situación: le proporcionó un brebaje que poco a poco desfiguró su cara. Adélie, desde entonces, no quiso ver a nadie ni salir de casa.

lunes, 20 de marzo de 2017

Microrrelato 97 La baqueana fructífera


La baqueana fructífera

Antonio García Velasco



Frente a la copa, en la barra de un bar, tras un rato de charla, llegaron al momento de las confidencias y ella le dijo: "Soy baqueana". ¡Horror, no tenía ni idea de lo que quería decir! Pero, comenzó a desconfiar. No le daba buena espina lo que pudiera esconderse detrás de tal declaración. Perdió el interés por ella, aligeró la conversación y se retiró absolutamente incómodo y receloso. A la mañana siguiente, cuando comenzó la expedición de búsqueda, se percató de que la mujer figuraba como experta conocedora de caminos, tronchas y atajos. Fue la guía fructífera del grupo, sin cuya experiencia, la misión hubiese fracasado.


domingo, 19 de marzo de 2017

Microrrelato 96 Equimosis alada


Equimosis alada

Antonio García Velasco



Alada, ciertamente, pues la mancha equimótica de la cara se extendía velozmente por toda su piel. ¿Se debía a rupturas caprichosas de vasos sanguíneos? ¿Qué peligro corría? Dermatólogos, traumatólogos y especialistas en circulación sanguínea se pusieron de acuerdo para remediar las manchas y su etiología. Decidieron efectuar un seguimiento de la vida cotidiana del paciente: se levantaba, desayunaba, marchaba a sus obligaciones... Nada anormal. Optaron por una vigilancia nocturna e instalaron cámaras de infrarrojos en la habitación donde el equimótico dormía. Noche sí y noche también, se caía de la cama hasta siete veces; no despertaba y, dormido, se volvía a acostar... Unas veces se golpeaba la cara, otras los brazos o las piernas, el tronco, los muslos... Para curarlo, lo sujetaron con sutiles correas para que no volara solo ni de noche ni de día.

sábado, 18 de marzo de 2017

Microrrelato 95 La joven seductora


La joven seductora

Antonio García Velasco



Lo tenía muy difícil para el amor. No sólo por su edad sino, sobre todo, por sus numerosos desengaños amorosos. Pero, aquella joven era ¡tan irresistiblemente hermosa! Hablaba con él con amabilísima fluidez, como si fuese la única persona del mundo con la que empatizara. Lo tocaba y acariciaba con afecto como si fuese algo propio. En ocasiones, se le mostraba insinuante y seductora. Cayó en sus redes fascinado y, por fin, se atrevió a declararle el amor que sentía por ella. Cuando, en correspondencia, se desnudó para la entrega amorosa y él acudió para poseerla, en las manos de la joven apareció la guadaña y, ya sin disfraz, segó su vida. Su muerte estuvo envuelta en un resplandor de belleza extrema.


viernes, 17 de marzo de 2017

Microrrelato 94 Un muchacho campesino se cree hijo del rey


Un muchacho campesino se cree hijo del rey

Antonio García Velasco



Encontró en el fondo de un baúl un papel doblado cuidadosamente y no pudo resistir la curiosidad. Estaba escrito con torpe letra. Era como el inicio de un diario. Al final aparecía el nombre de su madre y una fecha. "...Ayer, cuando estaba sola, el rey llamó a nuestra casa. Nunca he visto a un caballero tan apuesto. Le serví el agua, el vino y la vianda que me pedía. Luego me dijo que quería descansar y lo llevé a mi cama. "No te vayas, muchacha". Azorada seguí sus indicaciones. Me trató con amabilidad y cariño, con formas que quedaban muy lejos de los rudos abrazos amorosos del que, en pocas, semanas será mi marido... Me entregué a sus deseos..." A las cincuenta semanas de la boda, había nacido él. Comenzó a explicarse su odio al trabajo campesino, su deseo de llevar armas y convertirse en guerrero; el fulgor de la sangre que fluía por sus venas... "Mamá, por favor, dime la verdad, ¿a que soy hijo del rey?"


jueves, 16 de marzo de 2017

Microrrelato 93 La pajarita de papel estaba triste


La pajarita de papel estaba triste

Antonio García Velasco



Sus manos nunca fueron muy habilidosas. Cuando le tocó realizar figuras para la clase de papiroflexia, el resultado nunca fue halagüeño. Una vez, consiguió realizar una pajarita de papel que siempre estaba triste. Un día le contó, como si de una compañera se tratara, que a don Miguel de Unamuno, el que fuera Rector de la Universidad de Salamanca, catedrático de griego, escritor de calidad indiscutible, le gustaba confeccionar pajaritas de papel y escribió un humorístico tratado sobre cocotología, llamado así porque, en francés, cocotte es pajarita de papel y, en griego, logía es tratado. Le prometió leérselo y la pajarita de papel sonrió lelamente.



miércoles, 15 de marzo de 2017

Microrrelato 92 Foto de un famosos


Foto de un famoso

Antonio García Velasco



No es fácil caminar con los pies descalzos por un pedriscal. La foto reflejaba que ella caminaba por un pedregal de menudencias. ¿Capacidad de sufrimiento, pies duros?, se preguntaban los observadores. ¿Obligación sobrevenida? ¿Lento suicidio? El vestido verde rameado que días antes había visto colgado en un escaparate aparecía tirado. No se mostraba triste ni afectada por problemas irresolubles. No experimentaba el desconsuelo de un desamor. ¿Se trataba de una foto publicitaria? ¿Qué cámara, manejada por quién, captó la instantánea? ¿Por qué se exhibía ahora, entre tantas de rabiosa actualidad? Las piedras representan la crisis y hemos de caminar sobre ella con los pies descalzos porque ni para zapatos nos queda. ¿Y el vestido verde rameado del escaparate? No debemos forzar la imaginación crítica porque el fotógrafo sea tan famoso.

martes, 14 de marzo de 2017

Microrrelato 91 Tentaciones


Tentaciones

Antonio García Velasco



Había ido a la playa, como de costumbre. Hacía un poco de frío, pero se tumbó en la toalla sobre la arena para aprovechar los rayos de sol que traspasaban las nubes. Cuando la joven se despertó, tiritando, encontró que no tenía ni bolso y ni ropa. Sólo el robo podía explicar lo ocurrido. La gente la miraba caminando apresurada hacia su casa, muerta de vergüenza y de frío. Él, al verla desasosegada, le ofreció la chaqueta, de la que ya se despojaba. Ni caso. "Vivo en este bloque -insistió él-, te puedo brindar ropa y, para comer, tengo lentejas". Ni ella misma se explicaba si aceptó por el vestido, por la comida o por el atractivo demonio que la tentaba.




lunes, 13 de marzo de 2017

Microrrelato 90 Aquellos novatos alcohólicos


Aquellos novatos alcohólicos

Antonio García Velasco



Parecía que aquellos alcohólicos novatos no se daban cuenta de que iban cantando, a altas horas de la noche, por la zona de más postín de la ciudad. "El poder es del dinero, / los políticos son siervos. / Unos son los manijeros, / otros los peones hueros. / El poder es del dinero, / los políticos son siervos". Algún vecino adinerado llamó al político responsable; el político responsable llamó a la policía; la policía llamó al orden a los alborotadores; los alborotadores se llamaron unos a otros, se callaron, se dispersaron, corrieron dando tumbos de borrachos. Un muchacho, que se había despertado y asomado a la ventana, grabó la escena con su móvil. Por la mañana, preguntaría a su padre que qué querían decir aquellos gamberros con sus cantos.


domingo, 12 de marzo de 2017

Microrrelato 89 Manir la carne


Manir la carne

Antonio García Velasco



¿De dónde procedía? Nos preguntamos al oírla hablar de "manir la carne". No dudábamos de sus habilidades culinarias y éramos conscientes de que una parte -su habla- no equivale al todo, por muy metonímica que fuese la figura. El cine nos tiene acostumbrados a la imagen o secuencia en la que se muestra un valor duradero en breve unidad de tiempo: del personaje, por ejemplo, quieren decir que realiza un arduo y largo trabajo, pues bien, para mostrarlo, se inserta una sola escena que equivale a penosos años de vida muy dura. ¿Nos autorizaba su expresión "manir la carne" a considerarla venida del pasado o de una zona rural alejada del mundo contemporáneo? Pero, ¡qué extraño nos resultaba cuando decía que había que manir la carne para que aquel plato consiguiera su máximo sabor! Para nosotros maní es simplemente cacahuete. Vicente dijo que él había usado una palanca para levantar un saco de manís. Por ello extrañaba tanto que confesara: "Una vez no maní la carne al sereno el tiempo adecuado y aquello sabía a demonios”. "¿Qué carne cocinaba?" “Carne de gato que daba por liebre”, respondió para nuestro asombro.

sábado, 11 de marzo de 2017

Microrrelato 88 El árbol de la ventana


El árbol de la ventana

Antonio García Velasco



La ventana permanecía abierta desde aquel día y, como entonces, el viento balanceaba a su antojo las hojas de la rama del árbol que ya se introducía en el interior de la vivienda. En ocasiones, los habitantes del inmueble talaron aquellos osados ramajes que les estorbaban la visión. Ahora parecían haber abandonado la casa y las ramas del árbol crecían invasoras como okupas. Una tarde, a la hora de la siesta, un muchacho trepó tronco arriba y, desde la rama que olisqueaba el interior, saltó a la habitación. Un olor a cadáver descompuesto le hizo perder el sentido. A los pocos días, el joven fue dado oficialmente por desaparecido y el hedor nauseabundo comenzó a afectar a quienes paseaban por la calle o vivían en ella.

viernes, 10 de marzo de 2017

Microrrelato 87 Cirugía estética


Cirugía estética

Antonio García Velasco



Dio una hocicada y quedó desdibujada su cara bonita. Ni el más hábil cirujano plástico consiguió devolverle su aspecto original. Por el contrario, lo llenaron de cicatrices y marcas imborrables. Después de mucho cavilar, anunció que devolvería los dos mil millones que había llevado a un Paraíso fiscal. Si ello no bastaba, desvolvería también los intereses generados. Cuando hizo la devolución, experimentó una extraordinaria mejoría en su aspecto, hasta el punto que ni sus propios compinches lo reconocieron. Vivió modestamente desde entonces, pero fuera de la cárcel y con una cara sin hocico.

jueves, 9 de marzo de 2017

Microrrelato 86 Antibióticos injuriosos


Antibióticos injuriosos

Antonio García Velasco



En principio, los llamaron injuriosos porque, en vez de curar las enfermedades infecciosas, aceleraban su gravedad. Los investigadores sospecharon, como en otras ocasiones, que algunos fabricantes escatimaban los principios activos de las cápsulas, bebibles o inyectables. En los laboratorios de un hospital hicieron pruebas y descubrieron la resistencia de las bacterias a los antibióticos. Cundió la voz de alarma. Todos los medios comenzaron a hablar de la amenaza y, en las tertulias televisivas o radiofónicas, los alarmistas se llenaron la boca dibujando el apocalipsis con el fin de humanidad como, en tiempos remotos, tal si ellos hubiesen estado presentes, ocurriera la desaparición de los dinosaurios. "En breve, encontraremos los antibióticos eficaces contra esas bacterias resistentes a los actuales", anunció el Premio Nobel de Medicina. Respiramos de nuevo el aire de la esperanza. El descubrimiento se produjo, en efecto, pero sólo sospechábamos que nos venderían el nuevo medicamento a precio tan injuriosamente alto. Muchos piensan -¡horror!- que todo fue un montaje de ciertas multinacionales farmacéuticas para incrementar sus ganancias millonarias.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Microrrelato 85 La lección de aquel día


La lección de aquel día

Antonio García Velasco



"Por mucho que te digan los demás, para alcanzar tus objetivos, el principal protagonista tienes que ser tú, tienes, ante todo, que esforzarte tú. Desconfía de quienes se brindan gratuitamente a ofrecerte ayuda. Más, si su fuerza es mayor que la tuya". Escuchó a su progenitor, pero como era joven e inexperto, hizo poco caso. Por ello, al sentirse cansado, sin pensarlo dos veces, le dijo al águila que cruzaba: "Llévame encima". El águila lo aceptó como huésped. El gorrión se confió y, el águila, cuando sintió hambre, trató de darle un picotazo mortal. Se libró casualmente de la terrible agresión y comprendió lo que había querido decirle su padre en la lección de aquel día.

martes, 7 de marzo de 2017

Microrrelato 84 Ilusiones piratas


Ilusiones piratas

Antonio García Velasco



El pirata se había sentado encima del cofre asegurando y jurando por su ojo tuerto que no sabía donde se encontraba el tesoro. Les pareció poco serio el juramento y lo obligaron a repetirlo. Juró por su ojo sano y por las barbas de Belcebú. Entonces lo creyeron y se marcharon. Pensaba que los había burlado, pero, ahora, se le presentaba otro problema: ¿cómo esconder el cofre sin ser visto? ¿Optaría por pasar la vida sobre la dura tapa del arcón? En tal caso, ¿para qué le serviría el tesoro? ¿Y si Hacienda lo descubría como dinero negro? El problema quedó resuelto en el momento en que levantó la tapadera y sólo encontró el pañuelo bordado de una dama enamorada. Su consuelo fue soñar con el amor… y con el tesoro perdido.




lunes, 6 de marzo de 2017

Microrrelato 83 Poemas de amor en miniatura


Poemas de amor en miniatura

Antonio García Velasco



Fue discípulo de Andrade Guerra de Quito que escribió el "Padrenuestro" en el canto de una tarjeta de visita. Desde que la conoció, cada día le enviaba una carta de amor o un poema escrito en las caras de una legumbre circular de medio centímetro de diámetro. Al principio ella quedó desconcertada al recibir el sobre con tan diminuta semilla. No podía comprender el alcance de semejante reiteración. Por fin, una tarde se encontraron y él le explicó su habilidad y el modo de leer sus expresivos y laboriosos mensajes. Nunca hemos sabido lo que ella sentía leyendo sus cartas o poemas. Sólo conocemos que, al cabo de un tiempo, lo invitó a comer un delicioso potaje de letradas lentejas.

domingo, 5 de marzo de 2017

Microrrelato 82 Poderes enfrentados


Poderes enfrentados

Antonio García Velasco



Un mago había perdido un zapato en el bosque de las brujas comehormigas. Un zapato no es como una varita mágica, pero es necesario para andar y recorrer los caminos. Decidió usar sus poderes para recuperar su calzado. Las brujas habían construido con el zapato del mago una especie de trampa para hormigas inadvertidas y, por tanto, no estaban dispuestas a que ninguna magia les arrebatase su invento. El mago, muy preocupado porque el zapato no volvía, decidió adentrarse en el bosque para buscarlo con procedimientos naturales. Las brujas lo vieron descalzo y comprendieron lo que estaba buscando. En vez de devolverle el zapato, le quitaron el otro, con el que confeccionaron una doble trampa y se hincharon de cazar y comer hormigas. Al mago no le quedó otro remedio que andar descalzo y encargar un nuevo par de zapatos a su amigo Elías, el zapatero.

sábado, 4 de marzo de 2017

Microrrelato 81 Las fundadoras proscritas


Las fundadoras proscritas

Antonio García Velasco



Ellas fundaron una asociación cuyo objetivo único era luchar para que los culpables devolviesen absolutamente todo lo robado, conseguido por legislaciones abusivas, por chanchullos o por precios desorbitados y fuera de razón. Incluso propusieron escobillar la heráldica para averiguar vividores fraudulentos. Su actividad se hizo frenética y estresante, pues no cesaban de descubrir corrupciones. Se asociaban cada vez más personas deseosas de limpieza ética y justicia social. Pero no había modo de parar el ferrocarril del trinque y la rapiña. Con los discos duros de sus portátiles repletos de nombres y documentos probatorios, se sentían apuradas y desbordadas. Hasta que, un día, las obligaron a marcharse con la música a otra parte, donde no pudieran oírla las personas decentes.


viernes, 3 de marzo de 2017

Microrrelato 80 Desplazamiento calificativo


Desplazamiento calificativo

Antonio García Velasco



-…un acopio tecnicolor de antisépticos…

-Yo no discuto la necedad.

-Tú no entiendes el desplazamiento calificativo.

-Ni tú entiendes que se escribe para ser entendido.

-Me parece que halas.

-Alas para volar lejos de tu discurso.

-Halar es tirar de un cabo, tirar hacia uno mismo.

-Que no es lo mismo que tirarse a uno mismo.

- ¿Quién vive ahora en la necedad?

- ¿Y si cambias tecnicolor por multicolor?

-Sugerencia aceptada. Gracias.

Y se quedaron ambos con "Un acopio multicolor de antisépticos", donde, propiamente quería decir "Un acopio de antisépticos multicolores", es decir, variados, pues, partiendo de la idea de que ningún desinfectante es universalmente eficaz, había comprado mercromina, yodo, cristalmina, compuestos de amonio cuaternario, alcohol, cloruro e hipoclorito de sodio y muchos más. Todos para desinfectar las heridas de una lectora de microrrelatos a quien no quería perder.

jueves, 2 de marzo de 2017

Microrrelato 79 Decreto del Olimpo


Decreto del Olimpo

Antonio García Velasco



En el momento en que Ángela tomaba el sol en la terraza, una bandada de fisirrostros sobrevoló sobre la casa. Aquellas aves de pico corto y vientre suelto dejaron su huella estercórea sobre el cuerpo desnudo de la mujer. Sintió un asco nauseabundo cuando se dio cuenta de los excrementos sobre piernas, vientre y brazos. Acudió a la ducha directa y precipitadamente, temiendo que su organismo absorbiese las heces venidas del cielo. Recordó la convertibilidad de Zeus que poseyó a Leda transformado en Cisne; a Dánae, en lluvia de oro, y, en forma de toro, raptó a Europa, a la que también violó. Lo del dios griego le pareció un prevaricato indigno. Pensaba en ello mientras se duchaba y, al terminar, no podía abrir la mampara: sufría un encierro decretado por el Olimpo. Podemos relatar las hazañas de un dios, pero no calificarlas de delito o abuso.


miércoles, 1 de marzo de 2017

Microrrelato 78 Conciencia de gusanos


Conciencia de gusanos

Antonio García Velasco



Aquella noche el magnate del petróleo no podía dormir. No le quitaba el sueño la bajada o subida de los precios del crudo, oscilantes presuntamente de modo caprichoso: él tenía sobrada producción para su alto tren de vida y medios para adaptar la extracción a las exigencias del mercado. Había golpeado brutalmente a su hijo y su conciencia parecía un rebullir de gusanos de seda con las quetas enredando los apéndices locomotores. Para aliviar su pesadumbre, llamó a la concubina y se despojó de las ropas. Ella acudió presurosa, pero, con el debido respeto, quiso hacer una exploración de las causas de tan inesperada llamada a altas horas de la noche. "No puedo dormir -dijo él- y quiero tu amor para conciliar el sueño". Se dispuso ella a complacerlo y, en el momento, en que las caricias de la mujer conseguían la excitación del varón, irrumpió un regimiento en el dormitorio, comandado por el hijo vengador.